Los Límites de lo real

contrainformación y debate

El fascismo en la democracia

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El fascismo esta dentro de nuestra democracia,

nos hicieron creer que la transición sirvió para desterrarlo, pero en realidad sólamente lo maquilló para adaptarlo a los tiempos modernos. Vivimos en un sistema tan falso que ha sido capaz de casar dos conceptos antagonistas: fascismo y democracia.

El fascismo es una ideología muy antígua, que existía antes de que Mussolini le diera nombre, ya que tiene su origen en el miedo, que es nuestra emoción más básica, algunos dicen que la única emoción que existe. Cuando tenemos miedo nos aferramos a los instintos más básicos en busca de seguridad: buscamos a alguien fuerte que nos proteja, buscamos a alguien rico que nos alimente, y si tenemos miedo de pensar y de hacernos demasiado conscientes de nosotros mismos buscamos a alguien seguro de sí mismo para que piense por nosotros. Del miedo nacen la guerra, el machismo y el capitalismo: siempre que veamos una falta de confianza en uno mismo o en el otro estaremos mirando al miedo disfrazado de macho, de competidor, de enemigo, de extranjero, de homosexual, de árabe, de negro.. siempre veremos al otro desde lo que nos separa. Recomiendo la lectura de este documento sobre la relación entre el miedo y la orientación política.

Nuestra democracia, creada por los hijos del franquismo, tiene los signos del fascismo enraizados en lo más profundo de las instituciones que pretenden ser y representar la democracia. Esto no es una democracia porque el pueblo no puede gobernar, debido a que entre sus ideas y las decisiones de estado existe un obstáculo insalvable: la casta política. Los partidos políticos son el mejor ejemplo de funcionamiento fascista, y aún así se presentan como los principales actores de la democracia.

El fascismo en los partidos políticos:

  • Las primarias – Es la forma de elegir al secretario del partido o al que será presidente si el partido gana las elecciones. Originalmente las elecciones primarias de un partido estaban abiertas a toda la población: cualquiera podía presentarse y cualquiera podía votar. Pero el miedo al sabotaje de los otros partidos trajo la falta de confianza en las personas y el fascismo entró en escena: ahora sólo pueden votar los afiliados al partido, y sólo se presentan como candidatos aquellos que tienen el apoyo de la élite del partido. Vuelve a escena el grupo de poder y su líder sucesor, en ocasiones las primarias sirven para decidir entre dos grupos de poder y sus correspondientes líderes. Conclusión: no hay democracia en el seno de los partídos políticos.
  • El programa electoral – Cuando llegan las elecciones los partidos políticos elaboran su programa electoral, y en él recogen las directrices que seguirán cuando gobiernen si ganan las elecciones. El programa es una lista de promesas electorales, que sirve para que los votantes sepamos qué van a hacer con nuestro voto. Esa es la teoría, la práctica es bien distinta: una vez ganadas las elecciones se desprenden de su disfraz de demócratas y se acomodan en su sillón de líderes fascistas. Ninguna ley les obliga a cumplir sus promesas electorales por lo que el programa se transforma en papel mojado.
  • Las listas cerradas – Este sistema presenta un gran déficit democrático porque deja buena parte de la elección en manos de quien elabora las listas. El elector tiene muy pocos matices que dar a su voto, no vota para elegir qué persona le representará sino qué partido le representará. El diputado está totalmente desvinculado de sus votantes ya que a quien tiene que agradecer su cargo es a su partido y no a los electores; por lo tanto la lealtad es hacia el jefe de filas de su partido. Entrar en esas listas es un privilegio que concede el partido con el consiguiente clientelismo para acceder a ellas [Texto copiado de Salva Digital]. Un grupo de poder detrás de un líder decisor son los ingredientes perfectos del fascismo, nada más lejos de la democracia.
  • La disciplina de voto – A la hora de votar una ley en el congreso, los diputados no actúan como personas capaces de razonar y decidir, sino que actúan como seguidores fanáticos de un líder: obedecen sin rechistar e incluso defienden ideas que no son suyas (y muchas veces son opuestas a las suyas). La disciplina de voto es una ley interna de todos los partidos españoles, que obliga a sus diputados a votar lo que decide el grupo de poder o el mismísimo líder del partido. Si un diputado vota diferente a lo que dice el partido será sancionado por el partido.
  • Los bancos y las grandes empresas – En nuestra democracia fascista el líder no necesita ser una persona carismática para convencer al pueblo, sólo necesita dinero con el que pagar a los medios de comunicación y a las agencias de publicidad e imagen. Y ése dinero viene de los bancos y las grandes empresas, que a cambio reciben el verdadero poder de decisión. En este sistema político el líder se contenta con sentarse en su sillón de La Moncloa, dejando que los bancos y las grandes empresas gobiernen el país. Es el capitalismo unido al fascismo.

El fascismo se caracteriza por necesitar a un líder intocable e incontestable, al que todos sus seguidores obedecen sin condiciones. Éste líder (o amado líder como le llaman en la Korea fascista/comunista) se encarga de crear un grupo de élite que le ayuda a sacar el trabajo adelante, con Franco y también hoy en día se les llama “ministros”. Gracias a los sistemas de listas cerradas, elecciones primarias y otros funcionamientos internos de los partidos tanto el líder como su grupo de halcones alcanzan sus puestos gracias a intrigas, amiguismos, favores y colocaciones de bancos y grandes empresas. Esto era así en la Italia de Mussolini, en la Alemania de Hitler, en la España de Franco y en nuestra España democrática de hoy en día, resumiendo: puro fascismo.

Las decisiones de estado en un régimen fascista son tomadas por el líder y su grupo de ministros sin tener en cuenta la opinión del pueblo, más bien escuchando a sus padrinos económicos: bancos y grandes empresas. El hecho de que el 90% de las decisiones de nuestra democracia hayan sido acordadas por los dos partidos mayoritarios (PPSOE) nos habla de que no existen diferencias sustanciales entre ellos, símplemente porque los bancos y las grandes empresas vienen siendo las mismas. Algunas veces se compran, venden o absorben entre ellas, pero eso es otra historia. Para que los ciudadanos pudiéramos tener alguna capacidad de decisión sería imprescindible convocar referéndums a menudo, establecer un sistema de listas abiertas y terminar con la disciplina de voto. Pero estamos en un sistema fascista que no cuenta con el pueblo, porque considera que el pueblo no puede decidir por sí mismo.

La distancia creada entre las ideas del ciudadano y las decisiones del político es tan abismal que usar la palabra democracia se convierte en un ejercicio de adulación al régimen, sólo quienes quieren conseguir algo del líder de su partido hacen alarde de la democracia española.

Víctor GA

Una buena iniciativa para preparar la alternativa al Régimen. Nos tenemos que poner a trabajar con urgencia en esto, o acabaremos en la esclavitud total, a las órdenes de la élite financiera mundial, que son quienes manejan los hilos de las ‘marionetas’ que suponemos que gobiernan. Tenemos que empoderarnos y dejar de lado al poder establecido, desde abajo, ¿a qué estamos esperando? mañana será tarde, así que tenemos que decidir nuestro propio destino como personas libres, no como súbditos. Esto sólo es un experimento que acabo de descubrir por la red, pero realmente, esta es la salida, nuestra salida, no la de los ‘todólogos’ que salen por la caja tonta todos los días ofreciéndonos soluciones para ‘reformar’ el mismo sistema antihumano.

Decide cómo quieres que sea el proceso constituyente en España rellenando este sencillo formulario

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El futuro de los partidos: ¿transformación o desaparición?

Joan Botella: “Hoy la gran pregunta es: ¿cuáles son las palancas sociales que legítimamente pueden influir sobre la política en alguna dirección?”

“Si nos planteamos grandes reformes que lo arreglen todo, no haremos nada. Hay que hacer pequeñas reformas, en plural, unas tras otras”

Jaume Collboni: “Los grandes partidos cuando hemos estado gobernando literalmente hemos abandonado el partido”

“Seamos realistas, cuando un partido funciona, tiene un liderazgo consolidado y se ganan elecciones, nada se pone en cuestión”

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Un comentario el “El fascismo en la democracia

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Esta entrada fue publicada el 28 febrero, 2013 por en conspiracion, falsas ideologías, manipulacion, PPSOE, Sistema Corrupto.

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